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Ser cristiano en Palestina

La situación de los cristianos en Palestina es la misma que la del resto de palestinos: las colonias, la ocupación militar y la violación de derechos humanos sistemáticamente cometida por parte del Estado de Israel afecta por igual a todos los palestinos con independencia de la religión que profesen.

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Las celebraciones de Navidad hacen que muchos recuerden la historia cristiana en Belén, Jerusalén o Jericó, ciudades ubicadas en Palestina. Israel intenta presentarse como un “defensor” de los cristianos en una zona donde éstos han sufrido bastante. Este discurso se defiende en páginas editoriales de medios cercanos a la Iglesia católica española como La Razón o ABC. Pero lo que la realidad presenta es un escenario muy distinto: los cristianos en Palestina nunca han podido recuperarse de su desplazamiento en 1948 y, más aún, de las colonias impuestas alrededor de sus ciudades desde 1967.

Desconocer el rol de los cristianos en el movimiento nacional palestino es desconocer su propio origen. Fue Issa Issa, el fundador del periódico Falastin (Palestina), uno de los que primero escribió sobre el peligro de la empresa sionista de convertir Palestina en un Estado judío. Sobrerepresentados desde el principio en los Congresos Nacionales Palestinos, probablemente debido a su mayor acceso a la educación, fueron en su mayoría cristianos quienes defendieron -frente al gobierno británico durante los años del mandato (1917-1947) y posteriormente frente a Naciones Unidas- el derecho del pueblo palestino a la autodeterminación. Nombres como Emile Ghouri o Henry Kattan han quedado marcados en la historia del mundo árabe por sus esfuerzos, aunque en definitiva fuesen en vano.

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El atentado más horrendo es la ocupación y colonización

Sorprenden a menudo la reacción de los grandes medios de comunicación y las dos varas de medir cuando se trata de la violencia de uno u otro lado en el denominado conflicto palestino israelí.

unnamedLas agresiones sionistas se silencian y los ataques de la parte palestina se magnifican. Las primeras se cometen en defensa propia y los segundos son terroristas y se procede a descalificarlos de la manera más enérgica posible. Los primeros son víctimas y sus agresiones son una reacción a lo que hacen los segundos. Además, generalmente los medios de información cuya línea editorial es favorable al sionismo utilizan en su portada una foto impactante y un titular no menos asombroso. El hecho es que traslada a todo el colectivo palestino la responsabilidad del atentado y la reacción al mismo.

Es necesario mencionar que Mahmud Abbas, en calidad de presidente de la Autoridad Palestina, ya ha condenado el atentado, pero no todos los palestinos muestran la misma postura. La reacción de algunos en la franja de Gaza elogiando el atentado y responsabilizando a los israelíes no es muy de extrañar, dado que todavía tienen muy presentes las consecuencias de la masacre israelí con más de 2.200 personas asesinadas, 11.000 heridos y 17.000 viviendas destruidas o dañadas, sin vislumbrarse los medios para la reconstrucción Lee el resto de esta entrada

#YoNOComproApartheid

La Red de Solidaridad contra la Ocupación de Palestina lanza una campaña de adhesión ciudadana al boicot de los productos israelíes en señal de protesta contra las políticas de Apartheid, ocupación, despojo, colonización y asedio impuestas por Israel al pueblo palestino. Al adherirme a la campaña #YoNOcomproApartheid, afirmo que no quiero que mi cesta de la compra beneficie al Apartheid israelí.

¿Por qué #YoNOComproApartheid?

  • Porque 66 años desde la expulsión de entre 700 y 950 mil palestinos y palestinas y la confiscación de sus viviendas, tierras y propiedades, ningún refugiado o refugiada ha podido retronar a sus casas ni ha recibido reparación.
  • Porque han transcurrido 47 años desde la ocupación de Cisjordania, Gaza y Jerusalén Este, y estos territorios siguen bajo control militar israelí.
  • Porque 10 años después de la Sentencia del Tribunal Internacional de Justicia de la Haya que exigió el desmantelamiento del Muro, Israel mantiene impunemente esta infraestructura de Apartheid.
  • Porque desde el inicio de las supuestas conversaciones de paz iniciadas en agosto 2013 y suspendidas a finales de abril por Israel, este país ocupante ha autorizado la construcción de 14.000nuevas viviendas israelíes en asentamientos ilegales, 3226 de ellas en Jerusalén Este; ha asesinado a 61 personas palestinas y herido a 1751; ha demolido 508 viviendas, escuelas, fábricas y demás construcciones palestinas; ha desplazado a 899 y arrestado a 3300 palestinos y palestinas.
  • Porque Israel no ha cesado de colonizar la tierra palestina y de expoliar al pueblo palestino de sus recursos, negando su autodeterminación y violando sus derechos fundamentales.
  • Porque sus políticas discriminatorias contra los palestinos y palestinas han sido comparadas con las que los Boers aplicaron a la población sudafricana, y el Tribunal Russel sobre Palestina, en su audiencia en Ciudad del Cabo en 2011, las calificó de Apartheid.
  • Porque la Unión Europea es el primer destinatario de las exportaciones israelíes, y gran parte de estos productos son fabricados ilegalmente en territorio ocupado palestino, y porque las empresas que los comercializan en nuestro país nos engañan, vendiéndolos como si fueran fabricados en territorio israelí.
  • Porque no quiero ser cómplice de esta violación del Derecho Internacional Humanitario, y me resisto a comprar productos israelíes.
  • Porque a través de la campaña global pacifista de Boicot, Desinversión y Sanciones contra Israel, puedo además contribuir a detener la injusticia, las violaciones de Derechos Humanos y los crímenes de guerra cometidos por Israel contra la población palestina.
  • Porque quiero que en nuestros pueblos y ciudades, se vayan abriendo espacios donde no me hagan cómplice del Apartheid israelí, en los que no se vendan productos fabricados en este país o en las colonias construidas ilegalmente en territorio palestino.

Por todo ello, apoyo esta campaña de firmas y te invito a que tú también hagas público tu deseo de consumir de forma responsable y solidaria con el pueblo palestino.

Gaza es como una mujer triste que se inflama

Pese a la falta de electricidad, de pronto se ilumina el cielo por unos segundos y de inmediato estalla un extraño estruendo parecido a una voz. Y es como si esa voz se rompiese en una serie de ruidos, en una resonancia casi tangible, que parece un puente entre el relámpago y el trueno.

unnamedTe quedas anonadado, confuso y luego compruebas que no. Que no es algo indefinido, sino el retumbar de una grave explosión. Entonces, no sabiendo qué hacer, te levantas de la cama donde estás tumbado y te acercas a la ventana. Y ves que la ciudad se asemeja a una mujer todavía cubierta por su largo pelo negro. Y es una mujer triste, porque algo se inflama, se quema, se incinera en algún lugar.

Mientras tanto, la escena se repite: las intensas explosiones, la iluminación del cielo, las voces horrorizadas y un avión con megáfono anunciando el fin del bombardeo sobre un sitio a orillas del mar de Gaza. Y tras un breve instante de silencio, comienzan a crecer en el aire las sirenas de ambulancias y servicios de bomberos. En el vecindario hay niños llorando.

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Gaza: el heroísmo de la gente común

La única cosa de la que vale la pena escribir es sobre el heroísmo de los 1.700.000 residentes mortales, de carne y  hueso, de la Franja de Gaza. Son hijos e hijas, hombres y mujeres, padres y madres, de edad mediana o ancianos, enfermos,  bebés, jóvenes, niños y niñas, adolescentes, pobres y ricos. Todos, sin excepción, pueden morir una muerte absurda, sin sentido. Ninguno de ellos sabe cuando y, sin embargo, el estruendo de los bombardeos, lejos y cerca, hace que la  muerte sea una posibilidad cada vez más probable.

israel-palestina-mapaNo hay heroísmo en la guerra o la muerte. Sin embargo, la espera de la muerte es mucho peor que la muerte misma. El verdadero heroísmo está en las acciones cotidianas de los 1,7 millones de personas, las veinticuatro horas del día, siete días a la semana, sesenta minutos por hora, y sesenta segundos por minuto, en su lucha por sobrevivir, por seguir con vida sin perder la razón, o perder de vista esa fina línea que en ciertos momentos separa al hombre de la bestia.

Las casas en Gaza no tienen habitaciones de seguridad, ni hay refugios en los que la gente pueda esconderse, ni sirenas para advertirles que se acercan los aviones de combate, ni “Cúpula de Hierro” ni sistemas de defensa antiaéreos. No tienen equipos médicos equipados con dispositivos sanitarios de última generación, ni todos esos equipos y tecnologías diseñadas para salvar vidas, tratar a las víctimas traumatizadas por los bombardeos y proporcionar ayuda humanitaria y  protección social. Lee el resto de esta entrada