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El mundo doblemente al revés

A mediados de 1998, transcurridas más de tres décadas de globalización imperialista, dos de apogeo del neoliberalismo y casi una del derrumbe del bloque socialista europeo, el insigne escritor uruguayo Eduardo Galeano, fallecido en 2015, publicó el libro: Patas arriba. La escuela del mundo al revés. En sus páginas introductorias, Galeano escribió una nota titulada, «Si Alicia volviera», en referencia al conocido cuento infantil Alicia en el país de las maravillas. Esa nota dice:

Hace ciento treinta años, después de visitar el país de las maravillas, Alicia se metió en un espejo para descubrir el mundo al revés. Si Alicia renaciera en nuestros días, no necesitaría atravesar ningún espejo: le bastaría con asomarse a la ventana.

Al fin del milenio, el mundo al revés está a la vista […].

En el capítulo titulado «Los modelos del éxito», Galeano sentenciaba:

El mundo al revés premia al revés: desprecia la honestidad, castiga el trabajo, recompensa la falta de escrúpulos y alimenta el canibalismo. Sus maestros calumnian la naturaleza: la injusticia, dicen, es la ley natural. Milton Friedman, uno de los miembros más prestigiosos del cuerpo docente, habla de «la tasa natural de desempleo». Por ley natural, comprueban Richard Herrstein y Charles Murray, los negros están en los más bajos peldaños de la escala social. Para explicar el éxito de sus negocios, John D. Rockefeller solía decir que la naturaleza recompensa a los más aptos y castiga a los inútiles; y más de un siglo después, muchos dueños del mundo siguen creyendo que Charles Darwin escribió sus libros para anunciarles la gloria.

mundo-revesA dieciocho años de la publicación de la citada obra de Galeano, el mundo sigue estando al revés, pero eso ya no está tan a la vista. Digamos que durante esos más de tres lustros, quienes pusieron el mundo al revés, y lo siguen manteniendo al revés, desataron una campaña de saturación ideológica y mediática para ocultarlo.

El neoliberalismo es una doctrina concebida para imponer y legitimar la desigualdad social extrema. En los años setenta, ochenta y noventa del siglo XX, los ideólogos neoliberales decían públicamente lo que pensaban, entre otras cosas, que la desigualdad social, llevada a sus extremos más atroces, era buena y necesaria y, por tanto, debía ser fomentada por el Estado. Así repetían lo que habían aprendido de su maestro: en el pequeño libro considerado como obra fundacional del neoliberalismo, Camino de Servidumbre, impreso en 1944, el padre de esa doctrina, Friedrich Hayek, afirmaba: «toda política directamente dirigida a un ideal sustantivo de justicia distributiva tiene que conducir a la destrucción del Estado de Derecho».[1] Repárese en que Hayek planteaba que la justa distribución de la riqueza conduce a la destrucción del Estado de Derecho, es decir, que la justicia social es incompatible con la democracia liberal burguesa o, dicho a la inversa, que la democracia liberal burguesa es incompatible con la justicia social.

En esa misma línea de pensamiento, el autor del capítulo sobre los Estados Unidos del Informe de la Comisión Trilateral, publicado en 1975, el profesor Samuel Huntington, decía:

La operación efectiva del sistema político democrático usualmente requiere mayor medida de apatía y no participación de parte de algunos individuos y grupos. En el pasado, toda sociedad democrática ha tenido una población marginal, de mayor o menor tamaño, que no ha participado activamente en la política. En sí misma, esta marginalidad de parte de algunos grupos es inherentemente no democrática, pero es también uno de los factores que ha permitido a la democracia funcionar efectivamente.[2]

Huntington no lo menciona de manera explícita, pero queda bien claro que, para él, el funcionamiento de la democracia requiere que los sectores populares sean apáticos, que no se organicen, que no postulen a sus propios candidatos y candidatas, y que no voten por ellos. Para Huntington, el problema del mundo era una exacerbación de lo que él llamaba «igualitarismo democrático» de incontables «grupos de interés» que asediaban al Estado con demandas que este no estaba en condiciones de satisfacer. Con otras palabras, para él, el problema del mundo eran las reivindicaciones socioeconómicas de los sectores populares que el Estado burgués no puede ni quiere atender, porque su función es defender los intereses del imperialismo y la oligarquía. Lee el resto de esta entrada

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El agua no es un derecho; debería ser privatizada, señala presidente de Nestlé

El sector del agua embotellada está creciendo muy rápidamente en todo el mundo siendo el negocio más lucrativo actualmente, pero también es uno de los menos regulados, lo que da lugar a situaciones auténticamente escandalosas

Por Sylvia Ubal

presidente-de-NestléLa existencia humana sin agua no podría respirar ni digerir sus alimentos

El agua es imprescindible para la vida de los seres humanos y los ecosistemas, es uno de los elementos principales para la salud, tanto del planeta como de los animales que lo pueblan y fundamental para el ser humano, ningún ser vivo puede sobrevivir sin este líquido vital. El agua constituye del 50 al 99% de la masa de los organismos vivos, siendo que, los procesos biológicos que conocemos como “vida” no podría existir sin el agua, sin ella el ser humano no podría digerir sus alimentos, no podría respirar sin humedad en sus pulmones y la sangre no podría circular por sus venas. Sin agua, no hay vida, es un requisito previo para la salud humana y el bienestar, así como para la conservación del medio ambiente.

Sin embargo son muchas las personas que no tienen acceso a una fuente de agua potable. Cada año, millones de personas, la mayoría de ellos niños, mueren a causa de enfermedades relacionadas con el saneamiento, higiene y suministro inadecuado de agua. Según la Organización Mundial de la Salud, (OMS), más de 1.100 millones de personas no tienen acceso al agua potable segura. Por ello, y debido a la importancia que tiene el agua potable para los seres humanos, es vital el reconocimiento y garantía del derecho humano a disponer de agua potable. Lee el resto de esta entrada