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El atentado más horrendo es la ocupación y colonización

Sorprenden a menudo la reacción de los grandes medios de comunicación y las dos varas de medir cuando se trata de la violencia de uno u otro lado en el denominado conflicto palestino israelí.

unnamedLas agresiones sionistas se silencian y los ataques de la parte palestina se magnifican. Las primeras se cometen en defensa propia y los segundos son terroristas y se procede a descalificarlos de la manera más enérgica posible. Los primeros son víctimas y sus agresiones son una reacción a lo que hacen los segundos. Además, generalmente los medios de información cuya línea editorial es favorable al sionismo utilizan en su portada una foto impactante y un titular no menos asombroso. El hecho es que traslada a todo el colectivo palestino la responsabilidad del atentado y la reacción al mismo.

Es necesario mencionar que Mahmud Abbas, en calidad de presidente de la Autoridad Palestina, ya ha condenado el atentado, pero no todos los palestinos muestran la misma postura. La reacción de algunos en la franja de Gaza elogiando el atentado y responsabilizando a los israelíes no es muy de extrañar, dado que todavía tienen muy presentes las consecuencias de la masacre israelí con más de 2.200 personas asesinadas, 11.000 heridos y 17.000 viviendas destruidas o dañadas, sin vislumbrarse los medios para la reconstrucción Lee el resto de esta entrada

Gaza es como una mujer triste que se inflama

Pese a la falta de electricidad, de pronto se ilumina el cielo por unos segundos y de inmediato estalla un extraño estruendo parecido a una voz. Y es como si esa voz se rompiese en una serie de ruidos, en una resonancia casi tangible, que parece un puente entre el relámpago y el trueno.

unnamedTe quedas anonadado, confuso y luego compruebas que no. Que no es algo indefinido, sino el retumbar de una grave explosión. Entonces, no sabiendo qué hacer, te levantas de la cama donde estás tumbado y te acercas a la ventana. Y ves que la ciudad se asemeja a una mujer todavía cubierta por su largo pelo negro. Y es una mujer triste, porque algo se inflama, se quema, se incinera en algún lugar.

Mientras tanto, la escena se repite: las intensas explosiones, la iluminación del cielo, las voces horrorizadas y un avión con megáfono anunciando el fin del bombardeo sobre un sitio a orillas del mar de Gaza. Y tras un breve instante de silencio, comienzan a crecer en el aire las sirenas de ambulancias y servicios de bomberos. En el vecindario hay niños llorando.

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Gaza: el gas en la mirilla

Y sigue la guerra por el gas. Después de haber atacado Siria y haberse repartido el gas de ese país antes de lograr conquistarlo, los occidentales atacaron Irak –utilizando para ello el Emirato Islámico– para cerrar el camino al gasoducto entre Irán y Siria. Y ahora están tratando de acabar con el Hamas que es, como las demás ramas de la Hermandad Musulmana, un aliado de Washington, pero se opone al saqueo del gas palestino.

PuñopalestinoPara encontrar una de las causas del ataque israelí contra Gaza hay que profundizar porque esa causa se halla exactamente a 600 metros por debajo del nivel del mar y a 30 kilómetros de la costa de la franja de Gaza. Allí, en las aguas territoriales palestinas, se encuentra un importante yacimiento de gas natural, el llamado Gaza Marine, estimado en 30 000 millones de metros cúbicos y de un valor de varios miles de millones de dólares. Según un mapa elaborado por la agencia gubernamental estadounidense U.S. Geological Survey también existen otros yacimientos de gas y de petróleo en tierra firme, en Gaza y en Cisjordania.

En 1999, mediante un acuerdo firmado por Yaser Arafat, la Autoridad Palestina confía la explotación de Gaza Marine a un consorcio conformado por British Group y la compañía privada palestina Consolidated Contractors, que disponen respectivamente del 60 y el 30% de las acciones. El 10% restante correspondería al Fondo de Inversiones de la Autoridad Palestina. Se perforan 2 pozos, Gaza Marine 1 y Gaza Marine 2. Pero nunca llegan a iniciar la producción porque Israel, que quiere todo el gas a precios ínfimos, los bloquea.

A través del ex primer ministro británico Tony Blair, enviado del «Cuarteto para el Medio Oriente», se prepara un acuerdo con Israel, que priva a los palestinos de las tres cuartas partes de los futuros ingresos del gas y pone la parte que les toca en una cuenta internacional bajo control de Washington y Londres.

Pero, inmediatamente después de ganar las elecciones de 2006, el Hamas rechaza ese acuerdo, calificándolo de robo, y exige su renegociación. En 2007, el actual ministro israelí de Defensa Moshe Ya’alon declara que «el gas no podrá extraerse sin una operación militar que ponga fin al control del Hamas en Gaza». Lee el resto de esta entrada

Gaza: el heroísmo de la gente común

La única cosa de la que vale la pena escribir es sobre el heroísmo de los 1.700.000 residentes mortales, de carne y  hueso, de la Franja de Gaza. Son hijos e hijas, hombres y mujeres, padres y madres, de edad mediana o ancianos, enfermos,  bebés, jóvenes, niños y niñas, adolescentes, pobres y ricos. Todos, sin excepción, pueden morir una muerte absurda, sin sentido. Ninguno de ellos sabe cuando y, sin embargo, el estruendo de los bombardeos, lejos y cerca, hace que la  muerte sea una posibilidad cada vez más probable.

israel-palestina-mapaNo hay heroísmo en la guerra o la muerte. Sin embargo, la espera de la muerte es mucho peor que la muerte misma. El verdadero heroísmo está en las acciones cotidianas de los 1,7 millones de personas, las veinticuatro horas del día, siete días a la semana, sesenta minutos por hora, y sesenta segundos por minuto, en su lucha por sobrevivir, por seguir con vida sin perder la razón, o perder de vista esa fina línea que en ciertos momentos separa al hombre de la bestia.

Las casas en Gaza no tienen habitaciones de seguridad, ni hay refugios en los que la gente pueda esconderse, ni sirenas para advertirles que se acercan los aviones de combate, ni “Cúpula de Hierro” ni sistemas de defensa antiaéreos. No tienen equipos médicos equipados con dispositivos sanitarios de última generación, ni todos esos equipos y tecnologías diseñadas para salvar vidas, tratar a las víctimas traumatizadas por los bombardeos y proporcionar ayuda humanitaria y  protección social. Lee el resto de esta entrada

Gaza

Para justificarse, el terrorismo de Estado fabrica terroristas: siembra odio y cosecha coartadas. Todo indica que esta carnicería de Gaza, que según sus autores quiere acabar con los terroristas, logrará multiplicarlos.

Desde 1948, los palestinos viven condenados a humillación perpetua. No pueden ni respirar sin permiso. Han perdido su patria, sus tierras, su agua, su libertad, su todo. Ni siquiera tienen derecho a elegir sus gobernantes. Cuando votan a quien no deben votar, son castigados. Gaza está siendo castigada. Se convirtió en una ratonera sin salida, desde que Hamas ganó limpiamente las elecciones en el año 2006. Algo parecido había ocurrido en 1932, cuando el Partido Comunista triunfó en las elecciones de El Salvador. Bañados en sangre, los salvadoreños expiaron su mala conducta y desde entonces vivieron sometidos a dictaduras militares. La democracia es un lujo que no todos merecen.

Son hijos de la impotencia los cohetes caseros que los militantes de Hamas, acorralados en Gaza, disparan con chambona puntería sobre las tierras que habían sido palestinas y que la ocupación israelí usurpó. Y la desesperación, a la orilla de la locura suicida, es la madre de las bravatas que niegan el derecho a la existencia de Israel, gritos sin ninguna eficacia, mientras la muy eficaz guerra de exterminio está negando, desde hace años, el derecho a la existencia de Palestina. Ya poca Palestina queda. Paso a paso, Israel la está borrando del mapa.

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Los colonos invaden, y tras ellos los soldados van corrigiendo la frontera. Las balas sacralizan el despojo, en legítima defensa. No hay guerra agresiva que no diga ser guerra defensiva. Hitler invadió Polonia para evitar que Polonia invadiera Alemania. Bush invadió Irak para evitar que Irak invadiera el mundo. En cada una de sus guerras defensivas, Israel se ha tragado otro pedazo de Palestina, y los almuerzos siguen. La devoración se justifica por los títulos de propiedad que la Biblia otorgó, por los dos mil años de persecución que el pueblo judío sufrió, y por el pánico que generan los palestinos al acecho.

Israel es el país que jamás cumple las recomendaciones ni las resoluciones de las Naciones Unidas, el que nunca acata las sentencias de los tribunales internacionales, el que se burla de las leyes internacionales, y es también el único país que ha legalizado la tortura de prisioneros. ¿Quién le regaló el derecho de negar todos los derechos? ¿De dónde viene la impunidad con que Israel está ejecutando la matanza de Gaza? El gobierno español no hubiera podido bombardear impunemente al País Vasco para acabar con ETA, ni el gobierno británico hubiera podido arrasar Irlanda para liquidar a IRA. ¿Acaso la tragedia del Holocausto implica una póliza de eterna impunidad? ¿O esa luz verde proviene de la potencia mandamás que tiene en Israel al más incondicional de sus vasallos? Lee el resto de esta entrada