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Estabilidad.

1453380800_617593_1453454027_rrss_normalObservado con la perspectiva que proporciona el estudio de Oxfam Intermón, el espectáculo que dimos en el Congreso hace unos días fue tremendo. ¡Una mujer amamantando a su hijo y unos jóvenes en ropa de calle exhibiéndose frente a unos señores que acudían de negro a su propio entierro! ¿Aún no hemos comprendido que el Congreso es un lugar para darse la razón y el pésame? Veamos: el mundo tiene sesenta o setenta propietarios, quince o veinte de los cuales viven en España o pasan temporadas en ella. A esta gente le sobran medios para fundar un Estado propio, pero prefieren poner sus huevos en los ya existentes. No precisan de un ejército porque tienen a su disposición los de todo el mundo, ni de una policía porque todas están a sus órdenes, ni de un aparato legislativo porque ya han asaltado los Parlamentos regionales. Cuando se les antoja hacer una reforma laboral, cursan las instrucciones oportunas y se lleva a cabo. Quien dice una reforma laboral dice una ley mordaza, etcétera. Si permiten que se publiquen las conclusiones de la ONG citada, es para que nos hagamos una idea de su poder. Les da igual: nadie va a tomar las armas con las que ellos trafican y venden aquí o allí en función de sus intereses. De hecho, ya nos hemos cuidado de no sacar la noticia, pese a su importancia, a cinco columnas en la primera página de ningún periódico. Mucho ojo, pues, con lo que hacemos, porque se pueden enfadar y enviarnos a unos matones para que nos rompan las piernas. Sesenta o setenta personas son las dueñas de un mundo en el que la mayoría pasa hambre, sed, frío y un sinfín de calamidades. Es lo que llamamos estabilidad. Menos mal que nos quedan las rastas y el amamantamiento como materia para el análisis político riguroso.

Columna de Juan José Millás en El País (22 de enero 2016)

La condena de la deuda externa: cómo las obligaciones consumen a los Estados

Últimamente todo el interés mundial está dirigido hacia Grecia, cuyo pueblo está atravesando un periodo extremadamente difícil en términos económicos. La población vive pendiente de los bancos y sale a las calles con la esperanza de poner fin a este ‘tiempo oscuro’ que ha sacudido no solo al país heleno, sino a toda la Unión Europea. La deuda externa de Grecia ha superado el 174% del PIB, pero muchos países se encuentran en una situación similar.

“El mundo está todavía muy fuera del orden”

La deuda externa de cualquier nación supone las obligaciones financieras totales que tiene un país con entidades extranjeras y es la suma de la deuda pública externa, contraída por el Estado y el Banco Central, y la deuda privada externa, contraída por bancos, empresas y sociedades nacionales.

El reciente aumento significativo de la deuda externa de varios países del mundo es una señal de que los “desequilibrios globales”, que para muchos expertos son una causa fundamental de las crisis, están lejos de resolverse.

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La deuda internacional ha ido en aumento desde 2011, después de su caída entre los años 2008 y 2011. Los préstamos netos transfronterizos en todo el mundo, tanto del sector privado y como del público, que no están respaldados por los activos correspondientes que pertenecen a los países, se han incrementado de 11,3 billones de dólares en 2011 a 13,8 billones en 2014, y se pronostica que alcanzarán los 14,7 billones de dólares este año. Se trata de un aumento del 30% en tan solo cuatro años.

“El mundo está todavía muy fuera del orden”, cree Russell Jones, economista de Llewellyn Consulting, citado por el diario ‘The Guardian’.

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Fracking o fractura hidráulica – Cuatro TV – Diario de a pie de calle