Archivo de la categoría: Transnacionales

Sin sorpresas: Endesa, Gas Natural Fenosa, Iberdrola…

Las cinco compañías eléctricas que forman el oligopolio eléctrico y que controlan los precios y las políticas energéticas, son las más contaminantes. Les acompañan en el top 10 la petrolera Repsol y empresas de la industria del cemento y el acero.

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Lo peor de todo: que todas estas empresas son propietarias de térmicas de carbón, gas y energía nuclear, y mientras reciben beneficios millonarios a través de la factura de la luz y de los impuestos que pagamos todos los contribuyentes, nos contaminan a tod@s con su energía sucia y peligrosa. En España mueren cada año unas 7.000 personas a causa de las enfermedades provocadas por la contaminación del aire.

Al otro lado de la balanza tenemos a las energías renovables, listas para competir con las sucias y que entran a precio cero en el mercado eléctrico abaratando nuestra factura de la luz.

Si analizamos las emisiones de CO2 por Comunidades Autónomas, vemos que dentro del top 5 están Andalucía, Asturias, Galicia y Castilla y León, es decir, que las comunidades donde se instalan las grandes centrales de carbón son las que más contaminan.

En definitiva: el mercado eléctrico lo controlan en oligopolio las grandes compañías que nos ahogan con sus tarifas y sus emisiones.

 

Datos de Greenpeace

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Estabilidad.

1453380800_617593_1453454027_rrss_normalObservado con la perspectiva que proporciona el estudio de Oxfam Intermón, el espectáculo que dimos en el Congreso hace unos días fue tremendo. ¡Una mujer amamantando a su hijo y unos jóvenes en ropa de calle exhibiéndose frente a unos señores que acudían de negro a su propio entierro! ¿Aún no hemos comprendido que el Congreso es un lugar para darse la razón y el pésame? Veamos: el mundo tiene sesenta o setenta propietarios, quince o veinte de los cuales viven en España o pasan temporadas en ella. A esta gente le sobran medios para fundar un Estado propio, pero prefieren poner sus huevos en los ya existentes. No precisan de un ejército porque tienen a su disposición los de todo el mundo, ni de una policía porque todas están a sus órdenes, ni de un aparato legislativo porque ya han asaltado los Parlamentos regionales. Cuando se les antoja hacer una reforma laboral, cursan las instrucciones oportunas y se lleva a cabo. Quien dice una reforma laboral dice una ley mordaza, etcétera. Si permiten que se publiquen las conclusiones de la ONG citada, es para que nos hagamos una idea de su poder. Les da igual: nadie va a tomar las armas con las que ellos trafican y venden aquí o allí en función de sus intereses. De hecho, ya nos hemos cuidado de no sacar la noticia, pese a su importancia, a cinco columnas en la primera página de ningún periódico. Mucho ojo, pues, con lo que hacemos, porque se pueden enfadar y enviarnos a unos matones para que nos rompan las piernas. Sesenta o setenta personas son las dueñas de un mundo en el que la mayoría pasa hambre, sed, frío y un sinfín de calamidades. Es lo que llamamos estabilidad. Menos mal que nos quedan las rastas y el amamantamiento como materia para el análisis político riguroso.

Columna de Juan José Millás en El País (22 de enero 2016)

Hambre que huele a colapso

Las hazañas de nuestra civilización te acosan, están por todas partes. Al entrar a la ciudad ves todas esas hectáreas de coches fabricados en los últimos meses, perfectamente alineados, listos para vender, y piensas ¿se venderán todos?En un documental ves que en un espacio dónde cabrían once estadios de fútbol, cerca de Accra, la capital de Ghana, se almacenan millones de toneladas de desechos electrónicos y piensas ¿se vendieron todos? O como en aquella ocasión en que visité una planta para elaborar tomate frito. Era como una pequeña central nuclear por donde millones de tomates circulaban en un circuito de tuberías que permitían la asombrosa producción de miles de barriles.

hambrelvHazañas que son metáforas del hambre. Pues aunque al hablar del hambre identificamos una grave situación de déficits, en realidad su origen no es más que la cara B de la sobreproducción, algo santificado por el capitalismo, que ha encontrado, en estos tiempos de la globalización neoliberal, el mejor de los escenarios: un mercado global y unas políticas diseñadas para mercadear.

Cuando leemos que se produce casi el doble de lo que se requiere para alimentar a toda la población mundial, lo que hemos de interpretar no es sólo que el problema del hambre no es la falta de alimentos, sino que el problema es precisamente el exceso de materias primas, porque en el mundo actual nos encontramos que más del 20% de las tierras cultivadas están produciendo materias primas como la palma africana, colza, caña de azúcar, soja y plantaciones de árboles que no es que no se coman directamente, que lo es, sino que esas áreas agrícolas se han conseguido a base de expulsar a millones de personas que ahí tenían su sustento. Y ahora no.

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El agua no es un derecho; debería ser privatizada, señala presidente de Nestlé

El sector del agua embotellada está creciendo muy rápidamente en todo el mundo siendo el negocio más lucrativo actualmente, pero también es uno de los menos regulados, lo que da lugar a situaciones auténticamente escandalosas

Por Sylvia Ubal

presidente-de-NestléLa existencia humana sin agua no podría respirar ni digerir sus alimentos

El agua es imprescindible para la vida de los seres humanos y los ecosistemas, es uno de los elementos principales para la salud, tanto del planeta como de los animales que lo pueblan y fundamental para el ser humano, ningún ser vivo puede sobrevivir sin este líquido vital. El agua constituye del 50 al 99% de la masa de los organismos vivos, siendo que, los procesos biológicos que conocemos como “vida” no podría existir sin el agua, sin ella el ser humano no podría digerir sus alimentos, no podría respirar sin humedad en sus pulmones y la sangre no podría circular por sus venas. Sin agua, no hay vida, es un requisito previo para la salud humana y el bienestar, así como para la conservación del medio ambiente.

Sin embargo son muchas las personas que no tienen acceso a una fuente de agua potable. Cada año, millones de personas, la mayoría de ellos niños, mueren a causa de enfermedades relacionadas con el saneamiento, higiene y suministro inadecuado de agua. Según la Organización Mundial de la Salud, (OMS), más de 1.100 millones de personas no tienen acceso al agua potable segura. Por ello, y debido a la importancia que tiene el agua potable para los seres humanos, es vital el reconocimiento y garantía del derecho humano a disponer de agua potable. Lee el resto de esta entrada

El fin del petróleo

Excelente video sobre las consecuencias de vivir la civilización del petróleo combinada con una economía basada en el crecimiento infinito.

 

Publicidad que insulta a tu inteligencia

Seguro que le suena a usted, astuto lector, el eslogan que reza: “No tenemos sueños baratos”. Los creadores de esa campaña para un conocido sorteo de lotería con reminiscencias cavernícolas (La Primitiva) han decidido que ni usted ni yo soñamos con la paz mundial, con donar dinero para proyectos benéficos o simplemente para montar un negocio e intentar realizar una vocación. ¡No! Los creativos publicitarios de esa campaña piensan que usted y yo queremos lo típico: un yate, una motaza, un isla, un jet privado. Oiga, que yo quiero una vida sencilla y sosegada. Pasear al perro, quizá tener un pequeño huerto y poder disfrutar de un rato al día para leer… Pues no: tengo que desear una mansión con helipuerto. A los que han diseñado esta campaña les da igual que la desigualdad sea el gran reto del siglo XXI. Un dato que reconoce incluso el Foro de Davos. Pamplinas: usted quiere lo que todo el mundo: mansión, yate, isla, jet privado. Y a callar.loteria-sueños-baratos-680x365

Pero no queda ahí la cosa. Una gran compañía energética española (Endesa) desearía poder ofrecernos “inviernos tropicales”, pero como no puede, nos vende calderas. Lo de los “inviernos tropicales” lo dicen sin empacho en su campaña publicitaria. Da igual que el calentamiento global y que sus consecuencias desastrosas (hambre, muerte, devastación…) sean una de las principales amenazas del futuro inmediato. Los creativos publicitarios de esa gran compañía energética española desearían que tuviéramos inviernos tropicales y punto. Al menos son sinceros: el cambio climático se la trae floja. Lee el resto de esta entrada

¿Desayunar, o frenar el cambio climático?

Las diez grandes compañías alimenticias, que monopolizan todo lo que comemos, no hacen lo suficiente para tratar de manera justa a las mujeres, detener el acaparamiento de tierras o acabar con el cambio climático, culpable de las crisis alimenticias.

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Como consumidor, cada mañana me enfrento a la difícil tesitura de elegir entre la amplísima gama de productos elaborados por “las 10 grandes” que abarcan casi todo el mercado, o evitarlos y erigirme en un boicot silencioso contra sus actividades.

Afortunadamente, la solución para exigir un compromiso real de las empresas con el cuidado del planeta no pasa por dejar de comprar tus productos favoritos. Sí, por actuar responsablemente, demostrar una consistente preocupación por el medio ambiente y exigir que se tomen medidas antes de que sea demasiado tarde. Lee el resto de esta entrada

Gaza: el gas en la mirilla

Y sigue la guerra por el gas. Después de haber atacado Siria y haberse repartido el gas de ese país antes de lograr conquistarlo, los occidentales atacaron Irak –utilizando para ello el Emirato Islámico– para cerrar el camino al gasoducto entre Irán y Siria. Y ahora están tratando de acabar con el Hamas que es, como las demás ramas de la Hermandad Musulmana, un aliado de Washington, pero se opone al saqueo del gas palestino.

PuñopalestinoPara encontrar una de las causas del ataque israelí contra Gaza hay que profundizar porque esa causa se halla exactamente a 600 metros por debajo del nivel del mar y a 30 kilómetros de la costa de la franja de Gaza. Allí, en las aguas territoriales palestinas, se encuentra un importante yacimiento de gas natural, el llamado Gaza Marine, estimado en 30 000 millones de metros cúbicos y de un valor de varios miles de millones de dólares. Según un mapa elaborado por la agencia gubernamental estadounidense U.S. Geological Survey también existen otros yacimientos de gas y de petróleo en tierra firme, en Gaza y en Cisjordania.

En 1999, mediante un acuerdo firmado por Yaser Arafat, la Autoridad Palestina confía la explotación de Gaza Marine a un consorcio conformado por British Group y la compañía privada palestina Consolidated Contractors, que disponen respectivamente del 60 y el 30% de las acciones. El 10% restante correspondería al Fondo de Inversiones de la Autoridad Palestina. Se perforan 2 pozos, Gaza Marine 1 y Gaza Marine 2. Pero nunca llegan a iniciar la producción porque Israel, que quiere todo el gas a precios ínfimos, los bloquea.

A través del ex primer ministro británico Tony Blair, enviado del «Cuarteto para el Medio Oriente», se prepara un acuerdo con Israel, que priva a los palestinos de las tres cuartas partes de los futuros ingresos del gas y pone la parte que les toca en una cuenta internacional bajo control de Washington y Londres.

Pero, inmediatamente después de ganar las elecciones de 2006, el Hamas rechaza ese acuerdo, calificándolo de robo, y exige su renegociación. En 2007, el actual ministro israelí de Defensa Moshe Ya’alon declara que «el gas no podrá extraerse sin una operación militar que ponga fin al control del Hamas en Gaza». Lee el resto de esta entrada

Controlar a las transnacionales

“Crear un grupo de trabajo intergubernamental con el mandato de elaborar un instrumento internacional legalmente vinculante para regular, de acuerdo al Derecho Internacional de los Derechos Humanos, las actividades de las empresas transnacionales”. Con esta resolución del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, aprobada el pasado jueves en su 26ª reunión en Ginebra, vuelve a ponerse de actualidad el debate sobre la necesidad de establecer normas internacionales para obligar a las compañías multinacionales a respetar los derechos humanos.

MultiNacAhora, tras el crash global y tragedias como la del derrumbe del Rana Plaza en Bangladesh el año pasado, resurge de nuevo una discusión que ha venido produciéndose desde hace cuatro décadas. Y es que, en los años setenta, Naciones Unidas llegó a fijar entre sus prioridades la elaboración de un código de conducta internacional para las grandes corporaciones, a la vez que puso en marcha la Comisión y el Centro de Empresas Transnacionales. Pero la oposición de las grandes potencias y de los lobbies empresariales hizo que, años más tarde, ambas instancias fueran desmanteladas y que esa normativa nunca llegara a concretarse. En su lugar, a finales de los noventa, aparecieron la Responsabilidad Social Corporativa (RSC) y el Global Compact, símbolos de cómo el discurso oficial de la ONU fue evolucionando desde la lógica de la obligatoriedad hacia la filosofía de la voluntariedad.

En 2005, ignorando el proyecto de Normas para las Empresas Transnacionales y otras empresas comerciales adoptado por la Subcomisión de Promoción y Protección de los Derechos Humanos de Naciones Unidas dos años antes, el secretario general de la ONU designó un representante especial sobre la cuestión de los derechos humanos y las empresas transnacionales. El cargo fue asumido por John Ruggie, precursor del Global Compact, cuyo mandato concluyó con la publicación en 2011 de un informe en el que abogaba por poner en práctica el marco de “proteger, respetar y remediar”. Así, estos Principios Rectores sobre empresas y derechos humanos promovidos por Ruggie fueron aprobados ese mismo año por el Consejo de Derechos Humanos; el informe final de la secretaría general de la ONU, publicado en 2012, asumía que de esos Principios Rectores “no se deriva ninguna nueva obligación jurídica”. Lee el resto de esta entrada