Archivo de la categoría: Medioambiente

Patriarcado, Madre Tierra y feminismos

“Lo primero sería reconocer que las mujeres avanzaron mucho más que nosotros en las últimas décadas. O sea, ser un poco más humildes, escuchar, preguntar, aprender a hacernos a un lado, a guardar silencio para que se escuchen otras voces. Una de las cuestiones que podemos aprender es cómo ellas se han puesto de pie sin vanguardias ni aparatos jerárquicos”.

Ingrid Tusell Domingo - mujer y la tierra

Cuidar el medio ambiente o la Madre Tierra es cosa de mujeres, según un reciente estudio de la revista de divulgación Scientific American publicado a fines de diciembre, donde se destaca que las mujeres han superado a los hombres en el campo de la acción ambiental; en todos los grupos de edad y países (ver aquí).

El artículo titulado Los hombres resisten el comportamiento verde como poco masculino, llega a esa conclusión luego de haber realizado una amplia encuesta entre 2 mil hombres y mujeres estadounidenses y chinos. El estudio afirma que para los varones actitudes tan elementales como utilizar bolsas de lona para hacer las compras en vez de las de plástico es considerado poco masculino.

El trabajo está enfocado en el marketing, con el objetivo de conseguir que los varones se sientan masculinos aún comprando artículos verdes, con lo que llega a conclusiones penosas como que los hombres que se sienten seguros en su hombría se sienten más cómodos comprando verde.

Sin embargo, consigue rastrear algunos comportamientos que permiten ir algo más allá, en el sentido de comprender cómo el patriarcado es una de las principales causas del deterioro ambiental del planeta. Donald Trump no es una excepción, al negar el cambio climático y alentar actitudes destructivas, desde las guerras hasta el consumismo.

Propongo tres miradas que pueden ser complementarias y que afectan al mundo de los varones, no para que adoptemos actitudes políticamente correctas (con sus dosis de cinismo y doble discurso), sino para aportar al proceso de emancipación colectiva de los pueblos. Lee el resto de esta entrada

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Sin sorpresas: Endesa, Gas Natural Fenosa, Iberdrola…

Las cinco compañías eléctricas que forman el oligopolio eléctrico y que controlan los precios y las políticas energéticas, son las más contaminantes. Les acompañan en el top 10 la petrolera Repsol y empresas de la industria del cemento y el acero.

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Lo peor de todo: que todas estas empresas son propietarias de térmicas de carbón, gas y energía nuclear, y mientras reciben beneficios millonarios a través de la factura de la luz y de los impuestos que pagamos todos los contribuyentes, nos contaminan a tod@s con su energía sucia y peligrosa. En España mueren cada año unas 7.000 personas a causa de las enfermedades provocadas por la contaminación del aire.

Al otro lado de la balanza tenemos a las energías renovables, listas para competir con las sucias y que entran a precio cero en el mercado eléctrico abaratando nuestra factura de la luz.

Si analizamos las emisiones de CO2 por Comunidades Autónomas, vemos que dentro del top 5 están Andalucía, Asturias, Galicia y Castilla y León, es decir, que las comunidades donde se instalan las grandes centrales de carbón son las que más contaminan.

En definitiva: el mercado eléctrico lo controlan en oligopolio las grandes compañías que nos ahogan con sus tarifas y sus emisiones.

 

Datos de Greenpeace

Cuidar el planeta

clinica6Yayo Herrero, Fernando López, Jonathan Gómez Cantero y Sara del Rio hablando de la protección del medio ambiente y de cómo amenazan las transnacionales la forma de vida de los indígenas de la Amazonia en el programa “A vivir” presentado por Javier del Pino en la Cadena Ser.

Impresionante el testimonio de Fernando López sobre la Amazonía: “los indígenas siempre me preguntaban ¿ustedes sólo ven dinero en sus ojos? Miran madera ven dinero, miran agua y ven dinero, miran la tierra y ven dinero, miran oro y ven dinero. ¿el dinero se come? ¿ustedes se comen el dinero así? ¿qué tienen ustedes que no son capaces de ver el espiritu que hay tras un río , la belleza que hay en un árbol, en los animales que nos cuidan …”
Yo he navegado por el río Napo y es terrible encontrar cada pocos kilometros chimeneas y pozos petrolíferos. No nos damos cuenta que al destruir la Amazonía destruimos nuestro presente y futuro.

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La revolución ecológica

Los síntomas de agotamiento que sufre la tierra (escasez de agua potable, pérdida de biodiversidad, pérdida de tierras de cultivo…) y los signos de alerta que constantemente da aquí y allá (desertificación, contaminación de ríos y mares…), son preocupantes. Creer que la tecnología y la ciencia arreglarán el problema ecológico en el futuro es una falacia que nos anestesia y nos desresponsabiliza. Nos jugamos la vida en ello, la presente y la futura.

ecología-burgosYa sufrimos los efectos: enfermamos y tenemos peor calidad de vida. Pero lo que aquí es una afectación que puede pasar desapercibida, en otros lugares es cuestión de vida o muerte. Hay lugares en los que el cambio climático y la acción irresponsable del ser humano sobre la tierra, matan. El abuso y su efecto no coinciden en el espacio y en el tiempo. Por ello tenemos que superar la «miopía espacial» y la «miopía temporal», y cambiar la mirada utilitarista y fragmentada de la realidad por una mirada sapiencial y holística.

La revolución ecológica comienza por nosotros mismos. La conversión a la sobriedad compartida no solo permitirá que viviendo nosotros con menos, otros puedan vivir, sino que se revelará como factor de liberación para nosotros mismos. Tenemos que redescubrir la dimensión profética de los pequeños gestos cotidianos para mostrar que otras maneras de vivir son posibles. Así se va creando una cultura compartida de respeto a todo lo que nos rodea (consumo, hábitos, redes comunitarias…). Nos tenemos que dar cuenta de que nuestra manera de relacionarnos con la naturaleza no es diferente de nuestra manera de relacionarnos entre nosotros. Las relaciones humanas interpersonales, las relaciones de género, las relaciones entre las culturas, los pueblos, los Estados, pueden ser de dominio, de explotación, de falta de escucha… o al contrario.

La casa común necesita afecto y ternura, necesita cuidados urgentes y esto se tiene que traducir en una nueva manera de vivir, consumir y pensar el mundo y las relaciones, y también en nuevas formas de participación social y acción política.

La guerra civil del islam

Un problema intra-islámico

El islam está en guerra, pero a diferencia de lo que podría pensarse, no está en guerra contra Occidente sino contra sí mismo. Estamos ante una verdadera guerra civil, una gran fitna o división, muy compleja porque no son solo dos bandos los que se enfrentan sino un buen número de confesiones y corrientes que se alían frente a un tercero o se enfrentan según las circunstancias. Occidente a veces aparece más bien como «excusa» o «pretexto» de un verdadero problema intraislámico. Por ello, las primeras y mayores víctimas de este conflicto son los propios musulmanes y no tanto los judíos o cristianos.

iraqueLos atentados contra éstos son más bien un «valor seguro» aglutinador en un problema que es en realidad de otra naturaleza. Los atentados yihadistas periódicos que sufre Europa, más que un choque de culturas, representan la importación de un conflicto interno del islam que nos afecta a raíz de la implicación política de Occidente en el escenario internacional.

La ley islámica, la última ley

¿Qué vigencia tiene hoy en día la ley islá- mica medieval? El problema no es solo político o sociológico sino esencialmente teológico-jurídico: si Muhammad recibió la última revelación legislativa de parte de Dios, ¿qué autoridad tiene el hombre para abrogar algunas de sus prescripciones (por muy bárbaras que hoy puedan parecer), para ponerlas en suspensión o incluso para crear un nuevo corpus jurídico capaz de regir un Estado moderno y complejo? Lee el resto de esta entrada