La ola de calor tiene un nombre: cambio climático

Nos esperan semanas de buscar incesantemente la sombra. Y la peor parte es para quienes vivimos en zonas urbanas, dado que el asfalto no es el mejor aliado de las altas temperaturas. Es lo que se conoce como “la isla de calor urbano”, según define el climatólogo Jonathan Gómez Cantero, que dibuja un escenario adverso para España en 2050: olas de calor que podrían llegar a los 50 grados, veranos extremos más largos, lluvias torrenciales frecuentes y reducción de los recursos hídricos. Es decir, nuestro país podría tener el clima de Marruecos en solo 35 años.

Turistas-se-fotografian-con-un_54335979973_54028874188_960_639Mientras España y Alemania sufren altas temperaturas y Londres registró esta semana su día más caluroso en el mes de julio de la historia, los científicos advierten de que tanto la intensidad como la frecuencia de este tipo de olas de calor aumentará progresivamente. En Madrid, por ejemplo, se estima que al menos una vez cada 19 veranos se dé un período de tres días de temperaturas superiores a los 40ºC, «mientras que sin cambio climático sucedería aproximadamente solo una vez cada 120 veranos», según las conclusiones de un equipo internacional de científicos de la Universidad de Oxford. Este equipo ha analizado la ola de calor en cinco ciudades europeas: Madrid, DeBilt en los Países Bajos, Mannheim en Alemania y París y Zúrich en Suiza.

«El cambio climático no puede ser un evento, de un día determinado, sino una tendencia de aumento generalizado de una temperatura en una región, en un país o en el planeta en su conjunto», explica Gómez Cantero. España, por su situación geográfica, es uno de los países de la Unión Europea donde más intensamente va a impactar el cambio climático, explica el estudio 1950-2050 Impactos del Cambio Climático en España y Europa. Percepción e impactos, que el climatólogo ha elaborado para Equo.

Los «grandes sistemas tormentosos» podrían provocar inundaciones en el litoral, erosión de suelos,  calentamiento de la superficie del mar y oleadas de polvo sahariano, asegura el informe. Además, prevé que los recursos hídricos se reduzcan un 16% (20.000 hectómetros cúbicos menos de agua) de media en España debido a la tendencia a la baja de las precipitaciones y a una mayor evapotranspiración.

Algunos humedales, como Doñana o Las Tablas de Daimiel, así como los glaciares, podrían desaparecer por completo. Las especies acuáticas se desplazarán en busca de aguas más frías, mientras que en tierra podría darse la expansión de las especies invasoras y plagas. Lo que perjudicaría los cultivos y, en consecuencia, la economía.

De hecho, la ola de calor de 2003 –la más intensa que se recuerda después de esta- ya supuso 800 millones de euros en pérdidas en el sector agrario español, así como una reducción de un 30% del suministro de forraje a la ganadería, casi un 20% de las aves de corral y un 30% en la producción de la patata.

Daniela Coello: Publicado en Ethic

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Publicado el 10 julio, 2015 en Cambio Climático y etiquetado en , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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