¿Hacemos daño viajando?

Ya se acerca el verano y con él comenzamos a gastar nuestros míseros sueldos en el próximo viaje. No nos paramos a pensar en que probablemente gastaremos lo que ganamos con el sudor de dos o tres meses de nuestro trabajo, en otras ocasiones nos endeudaremos pidiendo un préstamo que pagaremos a lo largo de varios años. ¿No sería más lógico (y unas mejores vacaciones) que en esta España sin contratos fijos, dejásemos de trabajar esos dos o tres meses al año, en lugar de generarnos la necesidad de hacerlo para gastar dos o tres salarios en un viaje de 10 días?. O somos tontos, o estamos locos o nos engañan muy bien, puede que las tres cosas.

10372069_469864869812708_4783490111378935076_nEstoy harto de escuchar conversaciones entre amigos en las que si no has viajado pareces un bicho raro, no estás de moda, no sabes nada… La sociedad consumista y las empresas a través de su arma publicitaria te hacen sentir mal si no “vives la vida”, como todo aquel que no tiene un buen coche, un buen móvil, ropa de marca, etc. ¿pero realmente es necesario viajar fuera de España, serás más infeliz por no hacerlo?, la respuesta es NO.

Mil millones de turistas cruzan las fronteras internacionales cada año. En España recibimos unos 65 millones, lo que nos coloca como el tercer mayor destino turístico del mundo, los ingresos que genera el turismo suponen un 12% de nuestro PIB. El turismo en nuestro país aumenta cada año, en 2014 aumentó un 5%, mientras que las cifras del paro, desahucios, desigualdad, etc. también siguen aumentando ¿cómo se explica esto?. En los últimos 30 años el PIB de los principales países del mundo no ha parado de crecer pero no han bajado el número de desocupados y en muchos casos ha aumentado, esto demuestra que no hay una relación directa entre el aumento del PIB y la generación de empleo, la mejora de las desigualdades sociales o la mejora de las condiciones de vida. Año tras año nos venden el aumento de las cifras del turismo como una victoria, cuando lo que estamos haciendo es generar sociedades y países del sur dependientes del dinero que trae el turismo de los países del norte. Cada año dependemos más y más de lo que nos traigan otros sin ser capaces de desarrollarnos por nosotros mismos fortaleciendo otro tipo de industrias.

La explotación de seres humanos no es del todo debida al turismo pero si culpable de una buena parte de la misma. Genera un trabajo precario y temporal que de poco sirve al desarrollo de los países o al bienestar de sus gentes, además de ser el turismo responsable directo en este caso de la explotación sexual, sobre todo infantil. Tailandia, Camboya, India, Brasil, Panamá, México, Guatemala y Cuba se han identificado como principales focos de explotación sexual infantil.

También el turismo es responsable de una gran parte de la destrucción del patrimonio natural que constituyen los ecosistemas y la diversidad biológica, playas destrozadas, construcciones faraónicas, etc. todo ello con el consentimiento de los políticos y escondiendo grandes casos de corrupción urbanística en todo el mundo. Pone además en grave peligro la fauna y la flora, fomentando el exterminio de especies por tráfico de animales, venta de sus pieles o partes de sus cuerpos disecados como souvenirs y la caza furtiva y no furtiva destinada a las clases altas que han sido muy bien representadas en España por nuestro querido ex-rey.

Son también conocidos los expolios arqueológicos en varios países alimentados por el turismo. Los yacimientos arqueológicos se degradan a una velocidad cada vez más grande y nadie los vigila ni estudia. Los tombaroli (Italia), buscaídolos (India), esteleros (Guatemala) y huaqueros (Perú) hacen una profesión del expolio arqueológico y artístico. Sin olvidarnos de los grandes expolios en Egipto, el pillaje se ceba especialmente en los yacimientos menos estudiados, como los africanos y los hispanoamericanos.

La contaminación de los aviones es otro de los grandes problemas que genera el turismo. Además de la acústica, las partículas y gases que desprenden contribuyen al cambio climático y al oscurecimiento global. Según la Agencia Europea del Medio Ambiente, las emisiones contaminantes de la aviación crecieron un 85% entre 1994 y 2004 coincidiendo con el aumento de las compañías Low Cost y las campañas publicitarias destinadas a las clases trabajadoras.

El Panel Internacional de Expertos en Cambio Climático (IPCC), estima que el sector podría ser el causante del 15% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero a mediados de siglo. Según otras fuentes, como el movimiento Airport Watch, en el que participan algunas de las principales organizaciones ecologistas, el impacto en el clima podría ser aún mayor, al considerar que en 2030 podría ser causante de una cuarta parte de la contaminación atmosférica.

¿Y entonces quién tendría que viajar? Desde un punto de vista decrecentista tendrían que viajar las personas que realmente lo necesiten, una persona que estudie idiomas, historia, arqueología, personas que por su trabajo tienen que desplazarse, alguien que necesite un tratamiento médico fuera de su país, etc.

¿Y los trabajadores no tenemos derecho a viajar?. El artículo 13 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos nos ofrece ese derecho, pero habría que hacer el esfuerzo para regularlo y cambiar la mentalidad actual de las personas, intentando evitar o al menos atenuar la cantidad de problemas que genera el turismo. Aparte de dejar nuestro dinero en un viaje habría que aportar algo más. Una solución sería fomentar los intercambios turísticos entre estudiantes o trabajadores de diferentes empresas para luego y permitirse una pequeña estancia de ocio en el país, obteniendo con ello beneficios sociales y culturales sin priorizar tanto los económicos, fortalecer el turismo interior haciéndolo lo más respetuoso posible con el medio ambiente y complementar todo esto con viajes de voluntariado para ayuda social, mucho más enriquecedores.

Por todos los problemas que genera el turismoy que aquí han quedado expuestos,tendríamos que negarnos al “viajar por viajar”, no nos dejemos llevar por campañas publicitarias o por sentirnos inferiores a nuestro amigo o vecino. Viajar actualmente y después de lo explicado se convierte como tantas otras cosas de las que solemos hacer en un acto egoísta, no podemos ponernos una venda en los ojos, tenemos que ser conscientes del daño que estamos causando a las personas, animales, riqueza natural, social y cultural de los países que visitamos.

Este texto no pretende defender la eliminación de los viajes olvidando todo lo que nos aportan, pero sí tiene la intención de generar una reflexión sobre la necesidad de reducirlos o cómo viajar de otra manera. Sin viajar (como lo hacemos actualmente) ayudaríamos a crear un mundo más sostenible, justo, respetuoso con los demás y con el medio ambiente.

Carlos Galache

Portal Libertario OACA

 

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Publicado el 26 junio, 2014 en Consumo Responsable, Decrecimiento, Medioambiente. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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