Votad, votad, malditos

apalabrado

votaaotros

–¿Por qué la has matado? –preguntó el policía que estaba sentado junto a mí.

–Ella me lo pidió.

–¿Lo has oído, Ben?

–Es un chico muy servicial –dijo Ben por encima de su espalda.

–¿Ese es el único motivo que tenías? –preguntó el policía.

–¿Acaso no matan a los caballos? –respondí.

“¿Acaso no matan a los caballos?”Horace McCoy.

El Crack de 1929 produjo escenas de pánico social en las que la parca ponía fin a situaciones insostenibles. Ejecutivos saltaban de los rascacielos empujados por su responsabilidad mientras sus víctimas convivían con la muerte en comedores sociales, sórdidos albergues y oscuros callejones. En miles de casos costó determinar si fueron suicidios, asesinatos o eutanasia porque la única evidencia del crimen era el móvil: el dinero y su carencia pública por acumulación privada.

La política y las finanzas aunaron voces para exculparse y ofrecer soluciones que pasaban por generalizar la pobreza…

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Publicado el 20 mayo, 2014 en Sin categoría. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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